Bogotá, Colombia • Miercoles, 23 de agosto de 2017

El mandato parentalAcerca de los patrones comportamentales de nuestra vida adulta

Sabemos que los patrones comportamentales de nuestra vida adulta, están directamente relacionados o dependen del modelo (tipo) de relación que tuvimos de niños, con los adultos cuidadores nuestros (tíos, hermanos, maestros, abuelos, niñeras, etc) y más inmediatamente con nuestros padres (dirían los psicólogos: socialización primaria).

En la vida adulta tratamos inconscientemente de recrear las situaciones históricas en las que fuimos criados, porque es el primer referente de realidad y de mundo que tenemos incorporado. Toda esta serie de vivencias experimentadas desde el vientre de nuestras madres y en los primeros años de vida, son las directamente responsables del sistema de creencias o mandatos parentales, que tenemos y que reafirmamos o rechazamos cuando adultos, siendo este sistema el motor de nuestra vida cotidiana y en el que basamos la gran parte de nuestros criterios que influyen en nuestras relaciones interpersonales y decisiones que tomamamos.

Algunos de estos mandatos parentales o ideas irracionales pueden ser (lea cuidadosamente y haga inventario con cuántos de éstos funciona en su cotidianidad):

  • De todas maneras no servirá de nada.
  • Nadie me entiende.
  • Tendría que cambiar y yo soy así y punto.
  • Soy feo.
  • No soy atractiva.
  • Nadie se fija en mi.
  • Solo los locos buscan un terapeuta.
  • Mi caso es diferente.
  • No puedo hacer nada con mi problema.
  • Yo no puedo.
  • Me es difícil.
  • El amor no es para mi.
  • Representa demasiado trabajo.
  • No creo en esas cosas.
  • Mi trabajo no me da tiempo.
  • Tengo mala suerte.
  • Se dañaría mi imagen.
  • En este momento no tengo dinero.

Buscando responsables

Muchas veces hemos buscado responsables de las cosas inadecuadas de nuestra crianza, hemos buscado responsabilidad de lo que vivenciamos negativamente (sufrimientos), incluso llegamos a pasar por un periodo de incomodidad emocional hacia nuestros padres y/o responsables de nuestra crianza.

No obstante, siendo objetivos y tratando de ver la situación como espectadores, podemos afirmar que hemos sido VÍCTIMAS DE VÍCTIMAS, o que hemos sido criados bajo patrones socio - culturales heredados y trasmitidos de generación en generación a través de nuestra socialización, primero en el hogar y luego en la escuela.

Nuestros cuidadores o padres fueron criados de la misma manera que nos criaron o con mayor severidad, es así como nuestros padres no podrían enseñarnos algo diferente o algo que no sabían y mucho menos que probablemente no habían reflexionado, solo creemos que intentaron hacer lo mejor. En consecuencia, no pudieron tampoco enseñarnos a amarnos porque ni ellos mismos sabían como amarse a si mismos o en pareja, estaban haciendo lo máximo que podían con los elementos que tenían. A este respecto Louise L. Hay escribe “…si quiere Usted entender mejor a sus padres, hágales hablar de su propia niñez; y si los escucha con compasión, entenderá de dónde provienen sus miedos y sus rigideces. Las personas que le hicieron eso a Usted,… estaban tan asustadas y temerosas como Usted”.

Saltando la barda

En nuestro sistema de creencias o mandatos parentales, existen algunos que son benéficos a nuestra salud mental y emocional, pero en su gran mayoría, se constituyen en pensamientos negativos o inútiles que afectan profundamente nuestra vida y que son difíciles de autorreconocer.

Usualmente no cuestionamos la veracidad de nuestras creencias, no ponemos en duda si nos afectan y de qué manera, ni mucho menos nos preguntamos por sus efectos en nuestra vida, simplemente damos por hecho que lo que pensamos es la verdad por la cual se debe regir nuestra vida y por ende la verdad frente a otros.

Sin embargo, en palabras del Psicólogo Alarcón, sólo una especie de “duda metódica personal” puede servirnos de alerta cognitiva y llevarnos a la búsqueda de nuestros propios referentes personales. En otras palabras, aprovechar la duda metódica personal y abrirnos paso a lo que solemos llamar crecimiento emocional, aprender a conocernos, crecimiento interior, retroalimentarnos personalmente, etc, es decir, pensar sobre lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos.

El cuestionar nuestro sistema de creencias implica una fuerte y decidida voluntad para dar cabida a la necesidad del cambio personal, decidir y actuar coherentemente no es fácil, pero esa es precisamente la tarea.

Muy seguramente Usted se ha repetido muchas veces el adagio popular: “mas vale malo conocido que bueno por conocer”, pues bien, esta es otra idea irracional, que nos hace reversar el cambio e impide vencer el miedo a pasar de un estado a otro, nos imposibilita vencer el miedo de desorganizar nuestro actual sistema de creencias y reorganizarlos en uno nuevo que nos posibilite bienestar integral en mente, cuerpo y espiritu.

Para ayudarse en su cambio personal sobre sistema de creencias, mandatos parentales o ideas irracionales, puede tener en cuenta lo siguiente:

  • Entienda que todo es un proceso y el cambio es paulatino.
  • Si tiene algún credo o creencia en un Dios, poder superior, energía universal, etc, pues hable con El o Ella y entregue su proceso. (para mi este aspecto fue muy importante y fructífero).
  • Aprenda a meditar, orar y a buscar su fortaleza interior.
  • La conciencia es el primer paso hacia su cambio o curación: entender y aceptar que necesita un cambio.
  • Entréguese al cambio, abandone su resistencia permítase aprender lo que necesita aprender.
  • Si le gusta la lectura, lea libros sobre el tema, converse con otros al respecto.
  • Trabaje en su autoestima, autorreconocimiento y valía propia. Acepte halagos, consiéntase a si mismo y reconozca su prosperidad.
  • Saque tiempo para estar consigo mismo y pensar en su día, lo que le agradó o no, lo que disfrutó o no y por qué, lo nuevo, lo que aprendió.
  • Escriba sobre sus reflexiones personales, es una manera de irse soltando al cambio.
  • Busque actividades alternas que lo saquen de la monotonía y le permitan aprender otras cosas.
  • Revise su pasado y busque su propia manera de perdonar a otros y sobre todo perdónese usted mismo. Resuelva sus sentimientos de resentimiento y venganza.
  • Busque ayuda y orientación profesional si lo considera conveniente y necesario.
  • Trabaje visualizando y pensando cosas positivas para usted, su vida y su entorno.

Para finalizar, todo cambio implica mover estructuras quizás muy rígidas y que en cierta manera nos son fáciles para estar demasiado acomodados en situaciones que consideramos ventajosas, los cambios nos generan emociones de miedo pero también de curiosidad y hay que empujar duro para vencer el miedo y atreverse a la curiosidad, así que adelante y actúe con valentía hacia su sanidad emocional!

Un artículo de Lic. Luz Jeannette Rodríguez C.

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